martes, 1 de abril de 2014

Los víveres guardados

7.)               Los víveres guardados

Era una familia de pocos recursos económicos, pues el padre de familia se había quedado sin trabajo y recibía la ayuda económica por parte de sus hermanos, hermanas y de su mamá. Con esta ayuda económica que recibía, este padre de familia veía la forma de economizar, comprando los víveres para tres o cuatro días, pero no duraba esos días, porque en el segundo día ya se había terminado todo, no quedaba nada ni en la cocina, ni en la refrigeradora, ni en la legumbrera.
Esta familia estaba conformada por el papá, la mamá, la hija y la abuela materna.
Los fines de semana, la abuela tenía la costumbre de ir a visitar a una de sus otras hijas y dejaba con candado, tanto su ropero como un cajón de madera de 60x40x30 cm., colocado bajo su cama.
Pero un fin de semana, cuando la abuela salió, el padre de familia decide, con su esposa, hacer la limpieza de la casa y cuando se disponía a limpiar debajo de la cama de la abuela, se toca con el cajón de madera, que está bien pesado, lo saca para continuar con la limpieza y ¡Oh Sorpresa!, el candado no había sido cerrado, estaba abierto. Entonces, llama a su esposa, quien estaba barriendo la sala y el comedor, y al llegar al dormitorio le reclama airadamente diciéndole: “¿Por qué has abierto el cajón de mi mamá? ¡Sabes que se debe respetar las cosas de los demás! (1)

El esposo, un tanto sorprendido ante tal reacción de su esposa, le dice con calma que el candado no estaba cerrado sino abierto y decide abrir el cajón y ¡Oh Sorpresa! (la segunda), el cajón está tan pesado como lleno de víveres de: arroz, azúcar, aceite, papas, cebolla colorada, pimientos, tomates, funda de quaker (colada), cabezas de ajo, lentejas, fréjol, funda de harina de trigo, funda de leche en polvo, sal, fundas de fideo cabello, fideo lacitos, queso envuelto en fundas plásticas. Además, había: barra de jabón de lavar ropa, jabón de tocador, jabón de lavar platos y ollas, detergente en polvo, pasta dental, carteritas viejas con cabezas de ajo, trapos sucios y malolientes, clavos oxidados, aretes y pulseras incompletas, relojes muñequeras dañadas, frasco con café instantáneo, una cinta métrica metálica casi oxidada, cabos, alambres, destornillador, alicate, tijeras, rollitos de caucho.
A la esposa se le quitó el habla, se quedó momentáneamente muda, estupefacta, al ver tantas cosas guardadas. Además, continuando con la limpieza del dormitorio, la esposa encontró encima del ropero de la abuela, lo siguiente: huevos envueltos en papel, ramas de cebolla blanca, panes duros, mantequilla envuelta en plástico, plátano verde, papas. Y en cesto de ropa sucia había: naranjas dañadas, tomates, pimientos, yuca, fundas de arroz, todo esto en estado de descomposición.
La esposa iba a botar todo esto a la basura, pero el esposo le dijo que no lo haga, sino que lo deje separado en la mesa de la cocina y cuando llegue su mamá le diga que por favor no deje guardado los víveres porque se dañan, se desperdician.(2)
Así lo hizo y cuando llegó la abuela y vio que todas estas cosas estaban sobre la mesa, incluso el cajón de madera, se enojó y dijo: “No me revisen nada, no me muevan nada y no me limpien nada. ¡Dejen mis cosas tal como están, no sean unos entrometidos!
Reflexiones:
(1)     Si vas a criticar, primero dialoga e infórmate.
(2)     Si no vas a comer, deja que otras si coman.
Fin

1 comentario:

  1. Pues si, el dialogo es muy importante, que pena :( que no siempre se da entre los seres humanos.

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