jueves, 24 de abril de 2014

Poema “Tres Rosas Rosadas y Catorce Bombones”

Poema “Tres Rosas Rosadas y Catorce Bombones”
Poema dedicado a mi hija Gisella Denisse por el día de su cumpleaños el 22 Abril.

Tienes ya diecisiete primaveras
Recuerdos de una linda quinceañera,
Entusiasmada por la vida
Sonriendo por la avenida.

Regalas tu hermosa sonrisa,
Obsequias tu linda mirada,
Sabiendo que a toda prisa
Acumulas, como enamorada,
Sentimientos en una suave brisa.

Risueña al amanecer
Oh!, frágil princesa,
Sabes cómo complacer
A tus amigas con la nobleza.
Desde pequeña, al florecer,
Aromatizabas con todo tu ser,
Sutil fragancia hasta el atardecer.

Y yo te abrazaba sin enloquecer.

Como una delicada flor
A nuestro jardín llegó,
Te recibimos con mucho amor
Observando cómo germinó.
Rogando siempre al Creador,
Cada día desde que te enraizaste
En nuestro ser, como cuidador.

Busca y sigue la Verdad,
Otros verán la Bondad
Marcadas en tu caminar,
Bálsamo, para descansar.
Oro ni plata necesitas,
No olvides tus manos juntitas,
Enlázalos con tu hermanito
Sabiendo que él es Manuelito.


lunes, 21 de abril de 2014

Poema a Mónica

Poema a Mónica
                  Me fascina tu mirada
                  Ojos color de miel,
                  Naciste para ser amada
                  Inmerso en tu delicada piel.
                  Cada prodigio que se presentaba,
                  Al instante me alejaba.


Poema a Maritza

Poema a Maritza

                    Mujer de rostro hermoso
                    Acompañada de dulce sonrisa,
                    Robarte un delicado beso
                    Implicado en una suave brisa.
                    Tenerte en mis brazos, no quisiste
                    Zalamera con amigos, no fuiste
                    Al cabo de dos años, un hijo tuviste.

Poema a María Eugenia

Poema a María Eugenia


               Mujer de singular hermosura,
               Acariciar tu piel con ternura,
               Rodear mi brazo en tu cintura,
               Inmensa sería mi locura,
               Aún sabiendo que eres pura.

               Emigraste al país del norte,
               Una descendiente de italianos,
               Grácil figura y buen porte,
               Embelesaste a los dominicanos.
               No olvidaré tu sonrisa,
               Impregnada en la suave brisa,
               Acogiéndola cuando me acaricia.


jueves, 17 de abril de 2014

Poema a Jacqueline G.

Poema a Jacqueline G.
            Juegas con mi amor,
            Al contemplar tu sonrisa.
            Con tus labios acaricias,
            Quintales de mi clamor.
            Un día a toda prisa,
            Estuve como una brisa,
            Logrando cruzarme en tus caminos,
            Imposible, me dicen los vecinos:
            No te pertenece ella,
            Es para ti, demasiado bella.
 

            Gritaré: ¡Es una doncella!


Poema a Imina Djanna

Poema a Imina Djanna

Interesante sería conocerte
Más, por la distancia no puedo verte.
Imágenes vienen a mi memoria,
Nadando a través de la historia,
Algo hermoso que pueda reconocerte.

Dame una oportunidad,
Joven princesa de la ciudad,
Al lugar donde tú quieras ir,
Nuestras manos poder unir.
No te olvides de mí,
Aunque esté lejos de ti.

miércoles, 9 de abril de 2014

Poema a Carmen Azucena

Poema a Carmen Azucena

Con una sincera sonrisa
Acaricias, como suave brisa,
Rostros de preocupación,
Mitigando la desilusión,
Entonando con rezos y alabanzas,
No olvidando también tus danzas.

Con la luz del Amanecer
Alzas tus blancas alas.
Cuando nos enseñaste a querer
Lo hacías para Cada una de las almas,
Con Entusiasmo hasta el atardecer.
Yo No olvidaré tu cariño,

Así pasen los años, seguiré siendo niño.

martes, 8 de abril de 2014

Defendiendo a su pareja

10.)             Defendiendo a su pareja

Era una tarde del mes de Febrero, época de lluvia, cuando dos universitarios habían salido de la Facultad, en donde se preparaban para obtener su título profesional y ejercer su carrera.
Cuando salen de la Facultad, los dos se embarcan en un colectivo que pasa cerca de la casa de uno de ellos. Uno de ellos se llama Henry y la otra, que es una señorita, se llama Isabel.
El colectivo iba con los asientos ocupados y unos cuantos pasajeros de pie, así que esta pareja avanzó hasta la mitad del colectivo. Cuando transcurrió unos 5 minutos, un joven, que estaba sentado justo en donde estaba Isabel, se levanta y sin decir “permiso” ni ofrecerle el asiento, lo hace violentamente, dándole un golpe con el codo en el mentón de la chica. Pareciera que lo hizo a propósito, ya que ni siquiera se disculpó. El amigo Henry, al ver esto, le reclama por esta acción y actitud, pero el agresor sin inmutarse, como si nada hubiera hecho, lo mira a Henry con mala cara y además lo insulta, a lo que Henry reacciona asestándole un golpe de puño en el rostro al malcriado, el cual se retira sin decir nada.

El tipo que golpeó a la chica estaba cerca de la puerta del colectivo para bajarse, abre su mochila, saca un cuchillo de mesa y se regresa hacia Henry para intimidarlo y quizás herirlo, pero éste, al percatarse que el agresor regresa con cuchillo en mano, se arma de valor, le da los libros a la chica que ya estaba sentada, coge el paraguas, el cual tiene una punta bien pronunciada y se lo muestra al agresor, al cual le dice: “¡Ven pues, si quieres demostrar que eres bravito, ven!” La chica, al ver la reacción del agresor que está con cuchillo en mano, se pone nerviosa y le coge del brazo a Henry, pero él le dice: “¡Suélteme!, que con las manos atadas no la puedo defender.” Isabel al notar la actitud de valentía lo suelta y Henry da un paso hacia adelante. El agresor, al notar que Henry no iba a ser presa fácil y que además los demás pasajeros podrían caerle encima, se da media vuelta y hablando entre dientes, se baja del colectivo.
Frases célebres:
Ø "El verdadero valor consiste en hacer, sin testigos, lo que uno sería capaz de hacer ante todo el mundo" - François de La Rochefoucauld.
Ø "La amistad no tiene un valor de supervivencia, sino más bien es una de las cosas que da valor a la supervivencia." – Clive Staples Lewis.
Fin

miércoles, 2 de abril de 2014

La mamadera alcancía

9.)             La mamadera alcancía

Era una niña de cuatro años de edad que tenía una “mamadera gigante”, pues más que una mamadera, era una alcancía, ya que tenía el chupón que no era suave sino rígido y una ranura en la base de este chupón para ingresar las monedas.
El papá decidió darle uso a esta alcancía por pedido de su hija bella y cada día le depositaba alguna moneda. También decide vender hielo en funda y cada venta la depositaba en la alcancía de su hijita, hasta que, después de dos semanas, las monedas iban desapareciendo, aunque se vendieran los hielos en funda, las monedas disminuían.
El papá de la niña, sin preguntar ni cuestionar a nadie, se las ingenia para ponerle una marca o seña a la alcancía, permaneciendo así durante tres o cuatro días, pero al cabo de ese tiempo se encuentra con la novedad que la marca ha sido alterada, rota, movida.
A la primera persona que el padre de familia pregunta es a su hija, ya que la alcancía era de ella, porque el papá pensaba que a lo mejor su niña cogía la mamadera para jugar con las muñecas, con lo cual hacía que se moviera la seña que dejaba marcada y de algún modo se le caían las monedas y no las recogía. Su pequeña le decía cariñosamente: “No papito, yo no he cogido la alcancía.”
Esta situación le preocupó al padre de familia, ya que si no era su hija quien cogía las monedas, entonces sería una de las dos personas mayores con las que convivía: su esposa y su suegra. A las dos les pregunta si acaso ellas vendían los hielos y no depositan las monedas en la alcancía. La esposa le dice que, las fundas de hielo que ella vende, si deposita los diez centavos por cada venta. En cambio la suegra le dice que ella no sabe nada, que no vendía nada, que no cogía nada y que no le pregunten nada.
Entonces el padre de familia decide no dejar las monedas en la alcancía, sino colocar otras monedas sin valor, como el de las tragamonedas y aquellas que ya no estaban en circulación o que eran de otros países, para saber si también desaparecían. Este padre de familia se había equivocado, ya que estas monedas no desaparecían y más bien encontró unas piedrecitas, granos de maíz y de lentejas.
Además, cuando la esposa hacía una venta y tendría que entregar el vuelto, se molestaba con su esposo porque le decía que en la alcancía no había las monedas con las cuales dar el cambio y que esas monedas que había dejado en la alcancía junto con las piedrecitas y granos de maíz no servían para ello. A lo que añade: “A mí no me hagas pasar el tiempo. De ahora en adelante yo no voy a vender nada de hielo.”
El esposo se quedó atónito al escuchar que su esposa le diga eso y más sorprendido aun cuando, desde el dormitorio de la suegra, se escucha una risotada incontenible, como salido de ultratumba.
Esto hizo que se truncara el incremento del negocio, que lo tenía pensado este padre de familia, lo cual era vender helados caseros de chocolate, de vainilla, de leche, de coco, así como también gelatina, flan y chocobanano, el cual era el guineo bañado en chocolate, y así poder compartir en algo las ganancias, pero el negocio no prosperó sino que más bien se cerró para no tener mayores problemas.
Reflexiones:
Ø Si vas a iniciar un negocio, cuenta con personal de confianza.
Ø Bueno es mantener el valor y la calma para enfrentar las adversidades.

Fin

martes, 1 de abril de 2014

El ratoncito en el cajón

8.)             El ratoncito en el cajón


En la afueras de un pueblo, vivía una familia corta formada por el papá, la mamá, la hija y la abuela materna, quien había sufrido una parálisis en la mitad de su cuerpo, es decir, había sufrido un derrame cerebral, ya que presentaba los siguientes síntomas:
·       Entumecimiento o debilidad repentinos en el rostro, brazos o piernas (especialmente de un lado del cuerpo).
·       Confusión súbita, dificultad para hablar o entender.
·       Problemas repentinos para ver con uno o ambos ojos.
·       Dificultad repentina para caminar, mareos, pérdida de equilibrio o coordinación de los movimientos.
·       Dolor de cabeza súbito y severo sin causa conocida.
Debido a estos síntomas, a la señora debían ayudarle mucho, tanto para la alimentación como para llevarla a la terapia, y esta ayuda le brindaban sus hijos.
Pasaba el tiempo y al cabo de un año fue recuperando poco a poco su movilidad y cuando ya tenía recuperado un 75% de su inestabilidad se mandó hacer un cajón de madera y en él iba guardando papas, arroz, azúcar, cabezas de ajo, avena, harina de trigo, lentejas, fréjoles, fideos, aceite, leche en polvo, así como también el detergente en polvo, jabón para lavar ropa, jabón de tocador, cloro líquido, sin que los demás se hayan enterado de este cajón y del contenido del mismo.
El padre de familia se daba cuenta que se perdía la leche en polvo para preparar el desayuno a los niños, se perdía el pan, el queso, la mortadela, la mantequilla, arroz, azúcar, etc.
Si se compraba 2 libras de papas, 3 lb de arroz, 2 lb de azúcar y se utilizaba la mitad de cada uno en un día, al siguiente día ya no había la otra mitad, por arte de magia desaparecían.
Pasó un tiempo de haber traído el cajón la abuelita y durante las noches se escuchaba un ruido, algo así como si se rumia unas tablas.
Llegó el fin de semana y la esposa del padre de familia decide hacer una limpieza debajo de las camas, para saber si encontraba algo así como papel picado o trocitos de madera, pero se encontró con el cajón de madera, y dentro del cual se escuchaba que algo se movía y rascaba. Ella le pregunta a su esposo si el cajón era de él, a lo que le contesta con un no.

La abuelita, al darse cuenta que su hija cogió el cajón, se puso histérica y, como no podía hablar bien, no se le entendía lo que quería decir, por lo que su hija le pregunta: “Mamá, ¿Qué es lo que tiene ahí adentro?” El cajón estaba con candado y cuando su mamá abre el candado y levanta la tapa del cajón, ¡Oh Sorpresa! Salió un ratoncito en precipitada carrera y la hija da un grito y un brinco para alejarse del cajón, pues el ratoncito se estaba dando un festín con todos los víveres que estaban dentro del cajón y la familia no pudo disfrutar de lo poco que tenía porque el egoísmo de ella hizo que se perdiera todo lo que había dentro del cajón, ya que el ratoncito también se había hecho sus necesidades.
Reflexiones:
Ø Una enfermedad no te hace inútil.
Ø El egoísmo no ve enfermedades, especialmente las del alma.
 Fin

Los víveres guardados

7.)               Los víveres guardados

Era una familia de pocos recursos económicos, pues el padre de familia se había quedado sin trabajo y recibía la ayuda económica por parte de sus hermanos, hermanas y de su mamá. Con esta ayuda económica que recibía, este padre de familia veía la forma de economizar, comprando los víveres para tres o cuatro días, pero no duraba esos días, porque en el segundo día ya se había terminado todo, no quedaba nada ni en la cocina, ni en la refrigeradora, ni en la legumbrera.
Esta familia estaba conformada por el papá, la mamá, la hija y la abuela materna.
Los fines de semana, la abuela tenía la costumbre de ir a visitar a una de sus otras hijas y dejaba con candado, tanto su ropero como un cajón de madera de 60x40x30 cm., colocado bajo su cama.
Pero un fin de semana, cuando la abuela salió, el padre de familia decide, con su esposa, hacer la limpieza de la casa y cuando se disponía a limpiar debajo de la cama de la abuela, se toca con el cajón de madera, que está bien pesado, lo saca para continuar con la limpieza y ¡Oh Sorpresa!, el candado no había sido cerrado, estaba abierto. Entonces, llama a su esposa, quien estaba barriendo la sala y el comedor, y al llegar al dormitorio le reclama airadamente diciéndole: “¿Por qué has abierto el cajón de mi mamá? ¡Sabes que se debe respetar las cosas de los demás! (1)

El esposo, un tanto sorprendido ante tal reacción de su esposa, le dice con calma que el candado no estaba cerrado sino abierto y decide abrir el cajón y ¡Oh Sorpresa! (la segunda), el cajón está tan pesado como lleno de víveres de: arroz, azúcar, aceite, papas, cebolla colorada, pimientos, tomates, funda de quaker (colada), cabezas de ajo, lentejas, fréjol, funda de harina de trigo, funda de leche en polvo, sal, fundas de fideo cabello, fideo lacitos, queso envuelto en fundas plásticas. Además, había: barra de jabón de lavar ropa, jabón de tocador, jabón de lavar platos y ollas, detergente en polvo, pasta dental, carteritas viejas con cabezas de ajo, trapos sucios y malolientes, clavos oxidados, aretes y pulseras incompletas, relojes muñequeras dañadas, frasco con café instantáneo, una cinta métrica metálica casi oxidada, cabos, alambres, destornillador, alicate, tijeras, rollitos de caucho.
A la esposa se le quitó el habla, se quedó momentáneamente muda, estupefacta, al ver tantas cosas guardadas. Además, continuando con la limpieza del dormitorio, la esposa encontró encima del ropero de la abuela, lo siguiente: huevos envueltos en papel, ramas de cebolla blanca, panes duros, mantequilla envuelta en plástico, plátano verde, papas. Y en cesto de ropa sucia había: naranjas dañadas, tomates, pimientos, yuca, fundas de arroz, todo esto en estado de descomposición.
La esposa iba a botar todo esto a la basura, pero el esposo le dijo que no lo haga, sino que lo deje separado en la mesa de la cocina y cuando llegue su mamá le diga que por favor no deje guardado los víveres porque se dañan, se desperdician.(2)
Así lo hizo y cuando llegó la abuela y vio que todas estas cosas estaban sobre la mesa, incluso el cajón de madera, se enojó y dijo: “No me revisen nada, no me muevan nada y no me limpien nada. ¡Dejen mis cosas tal como están, no sean unos entrometidos!
Reflexiones:
(1)     Si vas a criticar, primero dialoga e infórmate.
(2)     Si no vas a comer, deja que otras si coman.
Fin